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Team building a vela en Alicante: cuando el trabajo en equipo sale a navegar

septiembre 23, 2026

Hay equipos que se reúnen alrededor de una mesa. Y hay otros que, por unas horas, cambian la sala de reuniones por la cubierta de un velero.

El pasado 17 de septiembre tuvimos la oportunidad de organizar en Alicante una jornada muy especial: una regata corporativa para 40 participantes de Medtronic llegados desde los cinco continentes, que se encontraban en nuestra ciudad con motivo de su congreso anual.

La actividad llegó de la mano de SOMOS Experiences, agencia especializada en la creación y organización de experiencias y eventos corporativos, que contó con OCIOVELA para diseñar y desarrollar toda la parte náutica de la jornada.

El plan parecía sencillo: seis veleros, seis tripulaciones y una regata frente a la costa de Alicante.

Pero en el mar los planes siempre tienen un invitado más: el tiempo.

Veleros de la regata de team building a vela en Alicante con el puerto al fondo
Seis veleros y una experiencia de equipo frente a la costa de Alicante.

Una regata que empezó muchas horas antes de soltar amarras

Septiembre es uno de nuestros meses favoritos para navegar por Alicante, aunque también puede regalarnos jornadas meteorológicamente movidas.

Y aquella fue una de ellas.

Desde primera hora del día, las previsiones obligaban a estar especialmente pendientes de la evolución del tiempo. Durante toda la jornada mantuvimos una comunicación constante con la organización, valorando las condiciones y esperando hasta tener claro que la actividad podía desarrollarse con las garantías necesarias.

A las 18:00 llegó el momento.

Tras un briefing previo en el Hotel Meliá Alicante, los 40 participantes se dirigieron hacia el muelle. Allí les esperaban seis veleros preparados para competir.

Era hora de dejar atrás el congreso.

Seis barcos. Seis tripulaciones. Una regata.

Una de las cosas que más nos gusta de organizar un team building a vela es comprobar lo rápido que cambia la dinámica de un grupo cuando pisa un barco.

Aquí no basta con sentarse al lado de tus compañeros.

Hay que participar.

Se distribuyeron los puestos a bordo, cada participante comenzó a descubrir cuál sería su función y, una vez organizadas las tripulaciones, soltamos amarras.

La regata estaba a punto de comenzar.

Las condiciones de mar aconsejaban realizar una salida lanzada desde la bocana del puerto de Alicante, evitando así el fuerte mar de fondo existente en ese momento.

Desde allí, las seis embarcaciones pusieron rumbo hacia la primera baliza.

Comenzaba la competición.

El recorrido obligaría después a las tripulaciones a trasluchar y navegar de popa hasta una segunda baliza situada a la altura de San Gabriel. Tras dejarla por babor llegaría el último desafío: navegar de ceñida hasta cruzar la línea de llegada.

Y si alguien pensaba que iba a ser una navegación tranquila, el Mediterráneo se encargó de demostrar lo contrario.

Participante al timón acompañado por su tripulación durante la navegación al atardecer
Cada persona tiene una función a bordo y cada maniobra cuenta.

De 20 nudos a apenas 4

La regata comenzó con alrededor de 20 nudos de viento.

Barcos rápidos, tripulaciones concentradas y mucha actividad a bordo.

Pero las condiciones fueron cambiando a medida que avanzaba la tarde.

El viento fue perdiendo intensidad progresivamente hasta dejar apenas 4 nudos durante el último tramo.

Y precisamente ahí está una de las cosas que hacen tan especial una experiencia de este tipo.

No puedes controlar el viento.

Tienes que adaptarte a él.

Hay que observar, comunicarse, tomar decisiones, coordinarse con los demás y reaccionar cuando aquello que funcionaba hace diez minutos deja de funcionar.

Cualquiera que haya navegado en equipo sabe de qué hablamos.

Tripulantes observan otros veleros durante la regata al atardecer frente a Alicante
Observar, comunicarse y adaptarse: el trabajo en equipo también se aprende en el mar.

¿Por qué una regata funciona tan bien como team building?

Porque en un velero el trabajo en equipo deja de ser un concepto.

Se convierte en algo que ocurre delante de ti.

Para que el barco navegue bien, cada persona tiene una función y lo que hace afecta al resto de la tripulación. Hay que escuchar, coordinar maniobras, confiar en los compañeros y tomar decisiones juntos.

Y además sucede algo importante: desaparecen durante unas horas muchos de los roles habituales.

Ya no estás en un despacho.

Estás en un barco.

Y delante tienes otro velero al que quieres ganar.

La competición pone el punto de emoción; el mar hace el resto.

Por eso una regata corporativa puede ser una magnífica manera de trabajar comunicación, coordinación, liderazgo, confianza y capacidad de adaptación, pero también —y esto nos parece igual de importante— de conseguir que un grupo de personas comparta una experiencia que recuerde cuando vuelva a la oficina.

Alicante, un escenario difícil de mejorar

Tenemos la suerte de jugar en casa.

Salir del puerto y, pocos minutos después, estar navegando frente a la costa de Alicante permite organizar experiencias náuticas sin necesidad de grandes desplazamientos ni complicadas infraestructuras.

Y eso abre muchas posibilidades.

En OCIOVELA contamos con barco escuela propio y una amplia red de colaboradores y embarcaciones a vela, lo que nos permite adaptar cada actividad al tamaño y características del grupo.

No organizamos únicamente regatas para grandes empresas.

Podemos preparar jornadas náuticas para equipos de trabajo, congresos, incentivos de empresa, grupos de amigos, colegios, institutos y universidades, diseñando la experiencia en función del número de participantes y de lo que se quiera conseguir con la actividad.

Desde una primera toma de contacto con la navegación hasta una auténtica regata entre varias tripulaciones.

Vista desde la cubierta de un velero hacia la flota que navega frente al puerto de Alicante
La costa de Alicante, escenario de la regata corporativa.

Mucho más que pasar una tarde navegando

Después de muchos años organizando actividades en el mar, hay algo que seguimos comprobando una y otra vez.

La gente baja del barco de una manera diferente a como subió.

Durante unas horas ha tenido que compartir un espacio reducido, aprender cosas nuevas, ayudarse, competir, reírse de algún error y celebrar cada maniobra que ha salido bien.

En esta ocasión fueron 40 personas de distintos lugares del mundo, seis barcos y una tarde navegando frente a Alicante.

El resultado fue una magnífica jornada tanto para los participantes como para quienes tuvimos la responsabilidad de organizarla.

Y seguramente eso sea lo que mejor define un buen team building.

No hace falta explicar demasiado lo que ha ocurrido.

Se nota cuando vuelves a puerto.

Participantes reunidos en la bañera de un velero frente al puerto de Alicante al atardecer
Una jornada compartida que convierte al grupo en tripulación.

¿Y si el próximo equipo fuera el tuyo?

Si estás pensando en organizar una actividad diferente para tu empresa, preparar un incentivo, sorprender a un grupo de amigos o acercar el mundo de la navegación a los alumnos de un colegio, instituto o universidad, podemos diseñar una experiencia a medida.

No es necesario saber navegar.

De eso nos ocupamos nosotros.

Tú reúne al equipo.

Nosotros ponemos los barcos, el mar y la regata.

Contacta con OCIOVELA y cuéntanos qué tienes en mente. Diseñaremos una jornada de navegación adaptada a vuestro grupo para descubrir algo que en tierra resulta bastante más difícil de explicar:

lo que ocurre cuando un grupo se convierte en tripulación.

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